De Tomaso: la saga flamante de un rebelde ítalo-argentino

Imagínese un rico heredero argentino, exiliado político, que desembarca en Módena con una fortuna, una esposa estadounidense riquísima, y una única idea en la cabeza: desafiar a Enzo Ferrari en sus propias tierras. Este escenario digno de una película, es el de Alejandro de Tomaso (1928-2003), fundador de la marca que lleva su nombre. Una marca exuberante, a veces marginal, pero siempre fuera de lo común — y que, en 2025, resucita finalmente después de dos décadas de silencio.
Nacimiento de un sueño italoargentino
La aventura comienza en 1959 en las afueras de Módena, capital italiana del deporte automovilístico. Alejandro, nacido en Buenos Aires de un padre italiano ministro de Agricultura y de una madre procedente de una gran familia española, huyó del régimen de Juan Perón algunos años antes. Piloto para OSCA (el equipo de los hermanos Maserati), conoce a Elizabeth Haskell — descendiente de un cofundador de General Motors — en los 1 000 Kilómetros de Buenos Aires en 1956. Amor a primera vista, matrimonio, exilio italiano: el escenario está listo.
El logo que diseña para su joven empresa lo dice todo sobre su ADN: una T rodeada sobre fondo azul y blanco, exactamente la marca que marcaba el ganado de su rancho argentino, colocada sobre los colores de la bandera nacional. Italia y Argentina, mecánica y tradición.
Vallelunga y Mangusta: los primeros destellos
Durante sus primeros años, De Tomaso se dedica a las carreras: monoplazas de Fórmula Junior, luego una Fórmula 1 inscrita desde 1961 y retomada en 1970 por el equipo de Frank Williams — es precisamente al volante de un De Tomaso que el piloto británico Piers Courage encontrará trágicamente la muerte en el GP de los Países Bajos ese año.
Pero es en 1963, en el Salón de Turín, que De Tomaso presenta su primer cupé de carretera: el Vallelunga. Una pequeña joya de 726 kg que utiliza un chasis tubular y un motor de cuatro cilindros Ford Cortina de 1,5 litros. Ligero, ágil, más cercano a la filosofía Lotus que a Ferrari.
Tres años después, en 1966, llega el golpe de trueno: el Mangusta. Diseñado por cierto Giorgetto Giugiaro (entonces en Ghia), recibe un V8 Ford de 4,7 litros y este nombre pícaro de «mangosta» — el enemigo natural de la cobra, en referencia directa al Shelby AC Cobra. La firma De Tomaso está puesta: carrocería italiana sublime, mecánica estadounidense robusta. Y de paso: en 1967, Alejandro compra la carrocería Ghia, que revenderá a Ford en 1970.
La Pantera, el icono absoluto
Presentada en el Salón de Nueva York en 1970, producida a partir de 1971, la Pantera es EL modelo que sitúa a De Tomaso en la leyenda. Diseñada por el estadounidense Tom Tjaarda, abandona el chasis tubular por una carcasa autoportante de acero — una primera en la marca. Bajo su capó con motor central: un V8 Ford Cleveland de 5,8 litros de 330 cv, acoplado a la misma caja ZF que el Ford GT40. De 0 a 96 km/h en 5,5 segundos, más de 250 km/h.
Distribuida en Estados Unidos a través de la red Lincoln-Mercury hasta 1975, la Pantera seduce aproximadamente 5 500 clientes (Elvis Presley a la cabeza, quien supuestamente disparó con revólver contra la suya, molesto porque se negaba a arrancar). En total, aproximadamente 7 260 ejemplares saldrán de los talleres de Módena entre 1971 y 1992, pasando por las versiones GTS, GT5, GT5-S, y finalmente la SI rediseñada por Marcello Gandini en 1990 (solo 41 ejemplares).
El imperio de Módena
En los años setenta, Alejandro juega al industrial voraz. Con la ayuda del organismo público GEPI, se apodera de Benelli (1971), Moto Guzzi (1973), Maserati en 1975 (adquirida a Citroën, en pleno colapso), luego Innocenti (1976) que entonces produce el nuevo Mini diseñado por Bertone. Mientras tanto, De Tomaso amplía su propia gama con el Deauville (1970), berlina de lujo pensada para competir con el Jaguar XJ, y el Longchamp (1972), cupé dirigido al Mercedes 450 SLC.
El eclipse, luego la resurrección
La historia se complica a partir de los años noventa. Accidente cerebrovascular en 1993, Alejandro se retira parcialmente. El mismo año, Maserati se cede al grupo Fiat. Seguirán Innocenti y Moto Guzzi. La marca sobrevive ensamblando el 4×4 Simbir para el ruso UAZ y produce a cuentagotas el Guara, último modelo oficial lanzado entre 1993 y 2004. Alejandro fallece en Módena el 21 de mayo de 2003, y la sociedad se pone en liquidación al año siguiente.
Después de más de diez años en el limbo, es un consorcio chino, Consolidated Ideal TeamVenture dirigido por el hongkonés Norman Choi (ya propietario de Apollo Automobil), quien adquiere la marca en abril de 2015. Cuatro años después, en julio de 2019, De Tomaso crea sensación en el Festival de Goodwood presentando el P72, superdeportivo retro homenaje al prototipo P70 de 1965 (un proyecto conjunto de Alejandro y Carroll Shelby).
Seis años de desarrollo después, la versión definitiva de producción fue presentada en mayo de 2025. V8 de 5,0 litros sobrealimentado, 700 cv, caja manual de seis velocidades, monocasco de carbono de una sola pieza, cero pantallas, todo analógico. Limitado a 72 ejemplares a 750 000 euros cada uno, las primeras entregas están previstas para finales de 2025. La mangosta ha vuelto de muy lejos.
¡Y ahora, lugar para los folletos!
La historia De Tomaso es la de un constructor atrevido que supo trazarse su propio camino entre los gigantes de Módena. Para prolongar el viaje y sumergirse en las fichas técnicas y los visuales de época de los modelos de la marca, encontrará el conjunto de folletos De Tomaso disponibles en Brochure Auto. ¡Una inmersión garantizada en el corazón de la edad dorada italoamericana!


